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viernes, 29 de marzo de 2013

Falta de flexibilidad política


Ayer se celebró en Calafell un pleno ordinario en el que se demostró, una vez más, que algunos miembros del equipo de gobierno adolecen de respeto y de flexibilidad política. Hay algo que me gustaría dejar claro, y es que la oposición también ha sido elegida democráticamente en las urnas y representa a un colectivo de ciudadanos, de la misma manera que lo hace el equipo de gobierno. Las responsabilidades son distintas entre oposición y gobierno, sí, pero igual de lícitas. A unos y a otros nos legitima de igual manera la constitución como documento base de nuestro sistema democrático.

La principal diferencia entre gobierno y oposición es que los primeros tienen la responsabilidad de proponer y de ejecutar proyectos en favor del pueblo, mientras que los segundos tienen la obligación de fiscalizar las actuaciones del gobierno. Esto que parece tan sencillo de entender parece ser que el gobierno aún no lo ha asimilado. Como oposición, tenemos el deber de intervenir todas aquellas acciones del equipo de gobierno si creemos que hay una justificación, claro está. Actuar así, no tiene nada que ver con atentar contra la vida privada de nadie. No se trata de frivolizar con los problemas personales de cada uno, por ahí no va la actuación de la oposición. Pretender desviar nuestras intervenciones hacia el terreno personal muestra una falta de flexibilidad política grave. Quien no entienda que encajar críticas forma parte de sus atribuciones como representante del gobierno quizás debería plantearse el dejar la silla y dedicarse a otro menester.

También es verdad que el  hecho de formar parte del gobierno no legitima a actuar gratuitamente y a tratar de cualquier manera a un compañero de la oposición, menos aún a los ciudadanos. Ayer, en el pleno municipal, el gobierno nos acusó de oportunistas por darles trabajo en el apartado de ruegos y preguntas. Vuelvo a recordar que se trata de nuestra obligación. O es que pretenden una legislatura con un vacío político en los plenos? No estaremos callados durante 4 años. Con todo el respeto hacia la política y hacia las personas desempeñaremos nuestras obligaciones, siempre. Esa es la labor que se nos ha encomendado y, educadamente, continuaremos haciéndola.

A pesar de que se nos pretende colgar el San Benito de poner trabas y incitar a la confusión, ayer, la oposición tuvo que soportar insultos directos y descalificativos. Incluso se dijo que no merecíamos estar sentados en la mesa de plenos al lado del gobierno. Hablar de esa manera muestra una falta de consideración y un problema serio de actitud por parte de quien lo dijo. Todos los representantes políticos tenemos la obligación de demostrar no solo talante y elegancia al actuar, sino también algo tan básico como es una actitud de tolerancia y de respeto.

En el terreno de la política, entre posición y gobierno también existe la igualdad de oportunidades y yo la reivindico. El gobierno no debe utilizar la fuerza y la imposición para legitimarse, eso ya pasó durante más de 4o años en nuestro país y así nos fue. Esa sí que fue una fatídica herencia que nuestro pueblo sufrió y recibió. No volvamos atrás que no merece la pena. La obligación de los políticos es buscar soluciones a los problemas de los ciudadanos, no ejercer el poder y el abuso pretendiendo dignificarse en el cargo. Seamos inteligentes y miremos hacia delante. Está claro que otra forma de hacer política es posible.

martes, 10 de abril de 2012

La irresponsabilidad tiene un precio

Nunca es fácil escribir una entrada cuando se trata de denunciar un acto de violencia que tiene como consecuencia la muerte de una persona. En este caso, la muerte de un ser entrañable para los que somos históricos de Segur como lo era Pepe, también conocido como Roncero. Después de la tragedia, como vecina y como representante política, me gustaría transmitir a la familia mi más sincero pésame por la muerte de su ser querido.

Desde que tengo uso de razón recuerdo verlo por el pueblo, siempre con ese aire de inocencia a su alrededor. Una persona introvertida pero amable y muy correcta. Un ser que no hizo más que trabajar y cumplir al máximo con su obligación. La vida no fue muy justa con él en sus inicios, y tampoco lo ha sido al final, dejándonos de una manera drástica e injusta.

Sírvanos este suceso para recapacitar, entre todos, qué significa la vida de una persona. Qué significa trabajar por conseguir una sociedad cohesionada, una sociedad del bienestar donde los derechos fundamentales, entre ellos la seguridad de las personas, sea un objetivo básico y principal en los presupuestos y hojas de ruta de los gobiernos.

Cualquier ciudadano entenderá que la violencia no es patrimonio exclusivo de ninguna cultura ni de ningún pueblo y que agresiones como la que sucedió el pasado jueves en Segur, desafortunadamente, suceden, a diario, en el mundo. A partir de acontecimientos como éste, sería muy sencillo justificar el odio y la xenofobia hacia algunos colectivos. Pero dicha sencillez conlleva el peligro de generar sentimientos de intolerancia y de rechazo que, lejos de ayudarnos, nos harían un flaco favor. Es por ello que, en momentos difíciles como los que vivimos, lo mas aconsejable es trabajar todos unidos por la consecución de un objetivo básico, la paz social. Y es aquí, precisamente, donde reside la principal responsabilidad de los gobiernos, en invertir para fomentar, desde la escuela, conceptos básicos como la tolerancia y el respeto hacia la diferencia, hacia las distintas culturas y formas de pensar.

Lo hasta ahora dicho no quita que quién la hace la tiene que pagar, pero independientemente de la procedencia que tenga. No se puede dejar impune una muerte como la de nuestro vecino. Pero, por favor, no nos dejemos llevar por arrebatos de pasión que no conducen más que a crear rupturas irreconciliables.

Espero que la muerte de Pepe Roncero sirva para que el actual equipo de gobierno de Calafell se cuestione su posición de enrocamiento ante la moción presentada en pleno el pasado día 5 de abril. Una moción en la que partidos políticos (con y sin representación en el consistorio) y asociaciones de vecinos pedían, como muestra de unidad, una mejora del servicio de seguridad ciudadana. Pura coincidencia o no, el mismo día en que un grupo de personas, menores incluídos, agredían a Pepe.

El mensaje debe ser único y claro. Los representantes políticos con responsabilidades de gobierno en Calafell no pueden esperar más. Deberían remangarse y reconsiderar su absurdo posicionamiento en contra de todo lo que provenga de la oposición. La propuesta unánime de crear un consejo de seguridad y de mejorar los servicios policiales de atención al ciudadano no debería de poder votarse en contra por parte de un gobierno responsable.

Cuidado, pues, con estas actitudes hostiles y absurdas porque la responsabilidad como gobierno la tienen para intentar evitar sucesos como éste. Hay que actuar.

martes, 31 de enero de 2012

Mentiras, actitudes obtusas y aires de prepotencia


Ayer se celebró en Calafell uno de los plenos más importantes para un consistorio, el pleno de la resolución de alegaciones y de aprobación definitiva del presupuesto. Presupuesto que el gobierno (CiU-PP) utilizará este año 2012 para su gestión municipal. Por un lado, para seguir los programas iniciados en la legislatura anterior, y por otro lado, intentar poner sobre la mesa algún proyecto nuevo, de cosecha propia.

Un pleno que, sin duda, ha sido el primer toque de atención importante para el gobierno de Olivella, pero que da continuidad a la retahíla de polémicas que han provocado algunos concejales desde que iniciaron su andadura política.

El problema empieza cuando, de forma unilateral, el gobierno decide eliminar una serie de derechos de los trabajadores y que figuran en el convenio firmado por ambas partes: gobierno y colectivo de trabajadores. Éstos, viendo que no se respetaban sus derechos decidieron presentar alegaciones a los presupuestos. Lo hicieron tanto trabajadores en grupo como de forma individual así como sindicatos, incluido el de la policía local. Todas las alegaciones fueron desestimadas en bloque, incluso las presentadas por los partidos políticos de la oposición (PSC) y algunas asociaciones vecinales de Calafell.

Ante esta actitud poco valiente y nada inteligente de refutar todo lo que venga de fuera del gobierno, nuestra pregunta es, ¿no había ni una única alegación sensata, entre tantas, como para ser estimada? ¿Qué significa ese rechazo total a cualquier propuesta que no venga del propio gobierno? ¿Se trata de una conducta de negación ante todo lo que está ocurriendo a su alrededor? ¿Ellos no saben que esta actitud les traerá consecuencias negativas?

Bien, pues desde las 8 de la mañana, la entrada del ayuntamiento estuvo ocupada por miembros de la policía local ejerciendo su derecho a manifestarse en contra de las decisiones tomadas por el gobierno. Decisiones que afectan no sólo al bolsillo de los trabajadores, sino que afectan también a la vulneración de sus derechos y de sus condiciones de trabajo; aunque es probable que el gobierno de esto no se haya enterado, puesto que tanto el alcalde como la concejal de servicios económicos criticaron al colectivo de la policía por manifestarse exclusivamente por cuestiones económicas, tildándoles de interesados.

El talante del alcalde ante la situación vivida ayer durante el pleno fue bastante lamentable puesto que en ningún momento mostró aires de diálogo ni con la oposición ni con los colectivos que estuvieron presentes en el pleno. Ante las preguntas del público, el alcalde y la responsable política de servicios económicos, se limitaron a contestar aquello que ya llevaban preparado sin personalizar en lo que allí se les estaba preguntando. Además, demostraron las pocas tablas políticas de que disponen para llevar a cabo un asunto tan importante ante situaciones de esta índole como es una negociación. Mostraron una actitud tan obtusa que les impidió plantearse que durante un proceso negociador es necesario ponerse en el lugar del contrincante, negándose a ver otra realidad que la propia.


Otros concejales acabaron de aderezar el pleno con sus formas prepotentes y poco convenientes por parte de un político para tratar a los ciudadanos o incluso a la oposición. En concreto, la concejal de educación, cultura, trabajo y primer teniente de alcalde del área de servicios a las personas, se comportó como de costumbre, negando evidencias, pretendiendo saber más que nadie y haciendo pasar lo blanco por negro. Todo un alarde de aires de arrogancia mezclado con tintes de prepotencia y faltas de respeto que, sin duda, tendrá sus consecuencias y harán las mieles de unos cuantos.

El circo continuó de la mano del concejal de comunicación cuando, ante una pregunta de la oposición, se disparó a contestar, a su aire, algo que no se le había preguntado pero que capeó de la mejor manera que supo. Eso sí, al menos mostró un comportamiento honesto y, ante tal berenjenal de datos que pretendió dar, entonó un "mea culpa" y pidió disculpas a los ciudadanos por no haber hecho del todo bien su faena, dando la razón a la oposición. Ese talante le dignificó a diferencia de sus compañeros.


Ahora bien, lo más estúpido de la sesión fue el intento frustrado por parte del alcalde de vendernos que el equipo de gobierno está más unido que nunca, ese querer cerrar filas para mostrarse como un grupo de personas que trabajan unidas con un único fin. Después de ocho meses de gobierno y tras los escándalos acontecidos, es de ámbito general que cada uno de los grupos políticos que forman el gobierno actúan con intereses propios y que la única unidad o integración existente entre ellos es la que nos pretenden vender. Toda una operación de marketing y maquillaje que sólo les servirá para conseguir más críticas.

Porque como muy bien dice el refranero popular... dime de qué presumes y te diré de qué careces.