Mostrando entradas con la etiqueta Partido Popular. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Partido Popular. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de octubre de 2011

Progreso y democracia

En estos momentos difíciles que vivimos en los que ser de izquierdas no sólo no está de moda sino que hay a quien le parece un tanto temerario y kamikaze, me gustaría romper una lanza a favor del progreso y de la democracia que durante tanto tiempo estuvieron tan perdidos.

Desde hace ya algunos años, nuestro país y el mundo entero viven sumidos en una situación de crisis generalizada resultado de la especulación urbanística y de la poca capacidad de empatía y la mucha ambición desmesurada de las entidades financieras del mundo entero. Se empezó con el golpe de una crisis económica y financiera, aunque en pocos meses ya se hablaba de una crisis de valores propia del sector de población más joven. Se puso en cuestión la calidad y la transparencia del sistema y de la clase política, desembocando todo en una verdadera crisis social generalizada.
A partir de aquí toca, pues, entrar en un período de reflexión y detenernos en pensar hacia dónde vamos, hacia donde debemos dirigir nuestro país. Muchos son de la opinión que valdría la pena dar un giro a la derecha, bajo el supuesto erróneo de que ésta se ha caracterizado siempre por saber estimular la economía en tiempos difíciles. Esta misma opinión sostiene que la izquierda ha sabido aplicar buenas políticas económicas únicamente en tiempos de bonanza económica, cuando de lo que se trataba era de fomentar las políticas distributivas y repartir entre las clases más desfavorecidas.

Estamos de acuerdo en que un viraje es de obligado cumplimento bajo las circunstancias actuales. Pero éste debe ser hacia la izquierda, buscando un mayor y mejor encaje para la igualdad de oportunidades y para el respeto. El nuestro ha sido siempre, y continúa siendo, un país de espíritu socialdemócrata y de convicción progresista. No hay más que apuntar que el partido socialista ha gobernado en España las dos terceras partes del período democrático con el apoyo mayoritario del pueblo catalán en todas las legislativas.

Aunque nuestra experiencia democrática es joven y poco amplia, nuestro ADN, nuestra idiosincrasia, siempre se han visto marcados por la voluntad de mirar hacia delante, la voluntad de trabajar para evolucionar y superar las dificultades que hayan ido apareciendo durante la difícil andadura. Hemos aceptado y encajado los retos más complejos. Somos un país que huye de la confrontación y del conservadurismo, y que busca la excelencia: por eso no podemos quedarnos en la mediocridad, no podemos dejar que en los próximos comicios legislativos la derecha se haga con el poder. Con la derecha, veremos debilitarse el estado del bienestar. La agudización de los recortes sociales hará mucho mayores las diferencias entre clases sociales, lo que irá de la mano de privatizaciones que no favorecerán a todos los ciudadanos de la misma manera. Es decir, que incluso aunque las grandes cifras económicas pudieran indicar lo contrario en el futuro, muchísimas familias con pocos recursos no llegarán a salir de la crisis por culpa de dichas políticas injustas e insolidarias. De la crisis debemos salir con diálogo, con mucho esfuerzo y con la implicación de toda la sociedad. Así es como la experiencia nos dice que debe ser.
Independientemente de cuando sea el momento en que se convoquen las elecciones generales, como ciudadanos, tenemos la obligación todos de recuperar la virtud de la paciencia y de devolver la confianza a la clase política, ya que son los que disponen de los mecanismos necesarios y legítimos para gobernar el barco en beneficio de la sociedad.

Y que quede muy claro: en el caso de que el Partido Popular se hiciese finalmente con el triunfo en las urnas en las próximas elecciones generales, habrá que interpretar dicho resultado más como la consecuencia de un castigo al actual ejecutivo por haber tenido sus horas más bajas al frente del país en una situación económica y social extraordinariamente compleja, que no por una convicción de los ciudadanos españoles en las políticas de corte más liberal.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Rajoy no aprobaba desde 2004

Hasta hoy, las encuestas han vaticinado que el PP será el partido ganador de las próximas elecciones generales del 20N. Además, hoy nos hemos despertado con la notícia de que el líder del PP, Mariano Rajoy, con toda probabilidad, será el futuro presidente del gobierno de España, ganando en los próximos comicios con una muy holgada mayoría absoluta.

Noticia que a un gran sector de la población aturde puesto que se teme no sólo por qué tipo de política social de ayuda a los más necesitados llevará a cabo la derecha española, sino cómo sus políticas de recortes ayudarán a mantener el estado del bienestar de todos los ciudadanos.

Los efectos generalizados de la crisis económica, la caída de los mercados mundiales y el pesimismo político explicarían los resultados de intención de voto de los ciudadanos españoles para las próximas elecciones generales. Sin embargo, el motivo del triunfo no estaría precisamente en la valoración que los ciudadanos le dan al candidato Rajoy como mejor futuro presidente. El dirigente popular consigue aprobar por primera vez, como político, desde el año 2004. Tendremos un presidente del gobierno cuya aceptación como líder y presidente no obtenía un aprobado desde hacía 7 años.

La impresión que los españoles tienen de Rajoy es la imagen de un hombre poco carismático y con poca capacidad de liderazgo, características en las que el candidato Rubalcaba supera con holgura. Muy probablemente, el futuro triunfo en las urnas del PP en las próximas elecciones generales se deba más a un castigo que el electorado quiera dar a los dirigentes socialistas por no haber sabido gestionar eficientemente una situación tan convulsa como la crisis, que no a la confianza que puedan depositar en los políticos del Partido Popular.

La gestión política que se está llevando a cabo en las diferentes Comunidades Autónomas donde actualmente gobierna la derecha, catalana o española, ya está demostrando claramente en qué dirección empezará a caminar el Partido Popular si gobierna a partir del próximo mes de noviembre. No hay más que echar un vistazo a la comunidad de Madrid donde la presidenta Aguirre está imponiendo una política de disminución de la aportación de fondos a algo tan necesario e imprescindible en una sociedad democrática y de libertades como es la educación pública. En Cataluña, el presidente Mas trabaja en la misma línea, recortar, además del presupuesto en educación, las inversiones en la sanidad pública. Recortes que, ya han anunciado los diferentes consellers del equipo de gobierno, irán en aumento de cara a los próximos presupuestos del 2012.

No nos queda más que esperar y aceptar los resultados fruto de la decisión y la voluntad de los ciudadanos en las urnas el próximo 20N. Así es la democracia. Pero a pesar de ello, no nos resignaremos y continuaremos trabajando y luchando para que los logros sociales que hasta ahora ha conseguido la izquierda no se pierdan por una gestión de favores a unos pocos.